Un hito histórico por donde se lo mire.
Llama la atención, considerando que quienes vivieron aquellas jornadas como actores o como espectadores son hoy en día los que gobiernan y comunican en el mundo occidental.
¿Qué fue lo que pasó en aquel París?
No es fácil dar una respuesta. Una aproximación sería hacer la crónica de ese mes, de las jornadas en que una pequeña manifestación estudiantil se fue agigantando hasta convertirse en una revuelta a nivel continental, acompañada por masivas huelgas. Pero no se entenderá mayo sin entender el 68, el año de la primavera de Praga, el año del asesinato de Luther King y de Robert Kennedy. Un año antes mataban al Che en Bolivia; un año después, Neil Armstrong pisaba la luna. Y no se entenderá el 68 sin tener una idea de lo que fueron los 60's, y de lo que fue la postguerra.
Sobre el marco histórico:
Si bien inauguraron la era del poder estudiantil, no estaban en aquel momento respondiendo a una situación de autoritarismo, de desigualdades sociales extremas, etc. La rebelión sorprendió a sus contemporáneos no sólo por ser llevada a cabo por un grupo social hasta entonces mudo, sino porque se produjo en un mundo que llevaba dos décadas de crecimiento sostenido, de democratización, y en general de un bienestar como occidente no ha conocido en otro momento de este siglo.
El carácter de la protesta
La reacción, fue contra el sistema completo, contra el establishment, contra la sociedad tal como se conocía. No importaba que hubiesen más y más televisores, lo que se criticaba era la sociedad occidental en sus fundamentos, en sus estructuras básicas. Se buscaba "transformar la sociedad", como hubiese querido Marx, pero también "cambiar la vida", como lo pidiera Rimbaud. La transformación profunda de la vida cotidiana era una exigencia tanto o más importante que la igualdad social. "Mis deseos son la realidad": la libertad por sobre todo. Rehacer la sociedad, utilizando la tecnología para crear un mundo definitivamente mejor, eliminando toda forma de autoritarismo, desde los exámenes universitarios hasta la presidencia de la República.
¿Cómo se dio?
Comenzó en Nanterre, en las afueras de París, en la hacía pocos años inaugurada Facultad de Humanidades. Allí comenzó en marzo del 68 un movimiento por mayor libertad de expresión política, en un momento en que las instituciones universitarias francesas estaban bastante anquilosadas. Esto pudo haber sido otra más de las habituales movilizaciones de grupos izquierdistas universitarios, y nada hacía prever lo que vendría. El 22 de marzo un grupo se tomó algunas dependencias, y se transformó en el Movimiento 22 de Marzo, liderado por Daniel Cohn-Bendit, un estudiante de sociología de 23 años que pronto sería conocido en todo el mundo como "Dany el Rojo". La reacción autoritaria de la Universidad y los ataques violentos de algunos grupos derechistas dio notoriedad a los "rabiosos", y les granjeó. La detención de Cohn-Bendit y el allanamiento de su domicilio rebalsan el vaso, y empiezan amplias manifestaciones de apoyo, que son contestadas con el desalojo policial de la Facultad en Nanterre y algunas detenciones.
El viernes 3 de mayo se realiza una concentración en la Sorbona, en solidaridad con la situación en Nanterre. La policía cierra la Facultad, sin dejar entrar ni salir a nadie. Luego deja salir a la gente, prometiendo que no habrá detenciones, lo que no cumple. Los estudiantes que andan en el sector, y también simples transeúntes reaccionan ante la masiva y prepotente presencia policial, y el resto del día se suceden numerosas manifestaciones espontáneas. Al caer la noche la policía clausura la Sorbona y vigila las calles: cualquier estudiante es sospechoso. Dirigentes estudiantiles se reúnen y llaman al paro, teniendo como única exigencia la vuelta a la normalidad (liberación de los detenidos, reapertura de facultades, retiro policial).
El fin de semana del 4 y 5 de mayo, un tribunal condena a cuatro estudiantes a penas de prisión. Los estudiantes se organizan para la semana que vendrá.
El lunes 6 los 600.000 estudiantes de Francia acatan el llamado a paro. Una comisión que debía juzgar a Cohn-Bendit y a otros se reserva su deliberación para el día siguiente, mientras 10.000 estudiantes marchan gritando "somos un grupúsculo", y organizan las primeras barricadas. La organización para el combate callejero funciona, y la policía se siente desbordada.
El martes 7 el gobierno comienza a preocuparse. Ya no habla de manifestación, sino de revuelta. Las manifestaciones de solidaridad se multiplican, en el país y en el exterior.
El miércoles 8 la izquierda cambia de línea, ataca al gobierno e intenta tomar la dirección del movimiento, lo que es rechazado por los estudiantes.
El jueves 9 marca un punto de inflexión. Mientras el gobierno cree que la cosa va camino de calmarse, y planea reabrir lentamente las facultades, los diversos grupos estudiantiles se mantienen en conversaciones y reuniones. Pero pronto llega la tempestad, el viernes 10, con la toma de la facultad en Nanterre, y una amplia manifestación que levanta barricadas en el Barrio Latino. Esa noche hay una batalla campal. La "noche de las barricadas" conmueve al país por lo violento de la represión y lo heroico de la resistencia. Fue la chispa que desencadenó el movimiento popular. Balance: un millar de heridos, quinientos detenidos, 200 autos incendiados, el barrio arrasado.
El sábado 11, en respuesta a sus bases y a los estudiantes, las centrales obreras llaman a huelga para el día lunes.
El lunes 13 Francia conoce las mayores manifestaciones desde la Liberación del 45: más de un millón de franceses marchan por París: estudiantes, obreros, profesores, artistas. La policía desaparece de las calles.
Conscientes de que el futuro del movimiento pasa por el apoyo de los trabajadores, el martes 14 delegaciones de estudiantes parten a las fábricas. El miércoles 15 200 obreros jóvenes se encierran en la fábrica Renault, secuestrando a los directores, pasando la noche en el lugar. Al día siguiente la inmensa mayoría se pliega a la ocupación de la fábrica. Esta acción imprevista sorprende al estado mayor sindical. Los obreros pasan a la ofensiva, y la fábrica Renault, "la Nanterre obrera", se transforma en un símbolo del más vasto movimiento de huelga que haya conocido el país. En una semana y sin ninguna coordinación sindical, Francia queda absolutamente paralizada: diez millones de obreros se han lanzado a la huelga.
El movimiento, pese a estar centrado en París, se repite por toda Francia. Los eslóganes de los estudiantes empezaron a ser reemplazados por ataques directos a De Gaulle, y el gobierno temió por su permanencia.
Pero comienza el fin del movimiento. El gobierno reacciona con energía, De Gaulle alerta al ejército, disuelve la Asamblea Nacional y llama a elecciones. Llegan las vacaciones, y el movimiento estudiantil pierde convocatoria en los meses que siguen. Las elecciones le dan apoyo al gobierno: la mayoría se la juega por la estabilidad.
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